ORIGEN DEL TAMPOGRAFÍA

Quizás no estés tan familiarizado con este término. Y aunque es más habitual de lo que crees, es menos conocido que los otros.

En una época en la que se perseguía maximizar los recursos, de la forma más económica posible, se buscaba hacer carátulas en la industria relojera suiza.

¿Cómo se podría hacer esto?

Pues Pierre Schmid encontró la solución y llevó a cabo la primera máquina tampográfica manual. Al principio, los tampones no eran de silicona, sino de gelatina. Al poco tiempo fueron reemplazados debido a la poca durabilidad que tenían. Siguiendo esta estela, un tampón duro es preferible para la impresión de piezas más planas y regulares, y uno más suave para otras superficies más rugosas.

Las placas, por otra parte, también pasaron de ser de acero a placas de polímero fotosensible a la luz ultravioleta.

PROCESO Y VENTAJAS DE SU USO

En la tampografía se hace una transferencia de tinta a través de un intermediario, es decir, un tampón de silicona o caucho. Esto tendrá lugar en una placa o cliché, donde la imagen será impregnada a partir de un fotolito. De la misma forma que sucede con la serigrafía, cada cliché portará un color diferente. Es inviable que vayan todos en la misma placa. De la misma forma que la serigrafía era idónea para superficies lisas, esta técnica presenta la ventaja contraria, siendo perfecta para piezas con deformaciones, curvas difíciles o rugosidades.

La impresión dispone de unas fases a seguir:
Lo primero, el cliché se ha de llenar de tinta. ¿Cómo?
Una espátula esparce una capa de tinta sobre el cliché y tiene que ser invadida por una lámina metálica. Esto hace que la tinta solo quede sobre las hendiduras  y no se extienda o emborrone los lugares no pretendidos.
Ahora llega el momento del tampón, que ha de recoger la tinta de las hendiduras a través del chiclé.
Lo siguiente es la impresión del objeto. Ahora el propio tampón, con la tinta del cliché presionará sobre la superficie del producto.
La precisión que se consigue es tan válida como la de cualquier otra técnica, situándose en una de las más solicitadas en la actualidad, especialmente para objetos promocionales.
Los acabados resultan toda una proeza, ya que el método para hacerlo cubre todos los posibles huecos, perfilando y adaptándose a esa deformación de una forma más concisa. La silicona tiene la peculiaridad de moldearse al entorno y es lo que permite que esto sea posible.
Te preguntarás si es posible la transmisión de diferentes colores a la vez. La respuesta es sí, puesto que se aprovechan todos los baños pertinentes.
Eso también nos aclara otra de las ventajas, ya que la precisión del resultado con respecto a la imagen inicial es prácticamente idéntica.

PARA QUÉ SE RECOMIENDA

Es muy curiosa la aplicación a miniaturas o decoración más selecta o con formas más versátiles e irregulares.

Recipientes para cremas, productos deportivos, bidones de agua, cosmética o botes de espuma.
Petacas para bebidas o baúles para guardar el menaje del hogar, bolas de golf o juguetes.
Productos electrónicos como MP3, Pendrives o auriculares grandes.
Pinzas y cubiteras para el hielo.
Sugerencias para este tipo de aplicación: bolígrafos de plástico, USB’s, llaveros.

  • Permite acabados muy finos.
  • Muy rápido.
Tampografía
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