ORIGEN DE LA SUBLIMACIÓN

El origen de esta técnica tampoco se remonta muy atrás en el tiempo. Sí que tiene décadas, lo cual ha ayudado a una profesionalización de la ejecución. Sin embargo, no tenemos que remitirnos mucho más atrás de los 70’s para empezar a escuchar de la existencia de la sublimación.

Pero ¿qué es?

La sublimación no surge como una técnica de impresión al uso, sino que aparece cuando se descubrió que las tintas, como ocurre con el agua, pueden llegar a convertirse en gas si se le somete a temperaturas elevadas.

Se puede transferir a un alto número de superficies, desde la cerámica o el metal, hasta el mismo polímero. Pero no nos adelantemos.

¿Qué es en realidad la sublimación? Pues el proceso de transferencia de una imagen hecha sobre papel especial en un objeto o artículo con un recubrimiento de poliéster.

PROCESO Y VENTAJAS DE SU USO

Seguramente esta es la impresión que más te encuentras en tu entorno, pues es la que más se usa para superficies pequeñas y cóncavas, aunque tiene muchas más funcionalidades. Esto quiere decir que la mayoría de tazas con las que te cruzas -y que seguro tengas en casa- han sido sublimadas.

Es un proceso muy fácil y asequible, que consiste simplemente en colocar la imagen sobre el soporte (camisetas, carcasas de móvil, bolsos, azulejos).

Lo bueno es que se logra una calidad gráfica muy alta. Aunque la técnica no impone gran dificultad, has de tener los materiales necesarios para la sublimación.

Se elige la imagen, se imprime en papel especial en una impresora de sublimación, se adjunta el papel con la superficie a sublimar y se pega con cinta térmica para que no se mueva lo más mínimo.

A continuación, el artículo ha de pasar por una plancha transfer para que le sea aplicado el calor. De esta forma, el producto se sublima, es decir, absorbe la tinta.

La técnica también soporta altas temperaturas, por lo cual el artículo en cuestión podrá incluso estar listo para el microondas.

¡Pero tranquilo!

Porque las impresiones no van a decolorarse, ya que se consiguen a nivel molecular, alzándose con la mejor durabilidad posible.
Es cierto, como contrapunto, que el proceso es más lento.

PARA QUÉ SE RECOMIENDA

Lo cierto es que cada vez se está extendiendo más el uso de esta técnica. Es muy frecuente, sobretodo por el bajo coste que supone hacer una tirada de productos sublimados.
Es muy usado también en acrílicos, azulejos, vidrio y latón.

Para los tejidos blancos, como camisetas, gorras, fondos de ratón, algunos plásticos blancos, tazas, placas metálicas para señalización, vidrios, baldosas, jarras, llaveros, etc.
Para los regalos personalizados es probablemente la más recurrida.

Por supuesto, el producto estrella es la taza.

Seguramente, casi todas con las que te cruces, estén hechas bajo el embrujo de la sublimación.

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Sublimación
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